Aprender de las derrotas en el deporte

Realizado por: Luciana Blix

Las derrotas en el deporte; ¿Cómo aprender de ellas?

Es necesaria una buena capacidad para aprender
de los fracasos y mejorar con las derrotas para lograr la excelencia en cualquier empeño humano.

Fracasar es humano y todos somos humanos. Todas las personas que piensan, sienten y viven sufren alguna vez un fracaso. Nadie escapa al fracaso, ni siquiera los mejores. «Tu tarea consiste en hacer el viaje desde la derrota que acabas de sufrir a tu próxima victoria lo más rápida, suave y cómodamente que puedas» (Colgro- ve, Bloomfield y McWilliams, 1993, pág. 22

Los fracasos que uno considera importantes impactan directo en nuestra autoestima,  causando dudas de nosotros mismos, preocupaciones y sentirmientos de culpa. Aunque a veces es abrumador sentir fracaso, es necesario recordar que el fracaso no eres tú: es algo que en ese momento sientes. Tienes otras muchas cualidades, y para los demás eres mucho más que ese fracaso. Puedes afrontar la derrota y valerte de ella para crecer como persona. Los sentimientos dolorosos terminan desapareciendo. Es verdad que has fracasado, pero has sacado algo positivo de la experiencia: ahora eres una persona más fuerte y más sabia, quizá también mejor deportista.

Por ejemplo; el fracaso por no conseguir lograr un objetivo que en esos momentos era muy importante para uno y que creía que era realista. Es una de las peores actuaciones en una carrera como deportista justo en el mejor momento en el  que uno necesitaba hacerlo mejor que nunca. Este fracaso puede ser al final una gran oportunidad para aprender algo que difícilmente hubiese podido aprender de otra manera. Uno puede sentirse muy mal, pero no es el fin del mundo. No significa que uno sea una persona sin valor, que no sirva para nada. No tiene nada que ver el valor como ser humano. Es este caso tiene que ver con la capacidad que uno tenga para hacer algo determinado, en una situación concreta, en unas circunstancias determinadas, en un determinado estado mental.  Uno aprende que tiene que estar un poco más sosegado durante la competición, y poner en práctica estrategias para lograr este objetivo y que en esos momentos uno debe esperar a que todo sea más tranquilo y centrado y  no entrenar hasta que uno se sienta bien del todo.

Es importante cuando nos sentimos derrotados reordenar nuestras ideas y preguntarse a si mísmo:¿Qué he aprendido sobre mí mismo? ¿Qué he aprendido de la gente que me rodea? ¿Qué he aprendido sobre qué pasa cuando se compite en situaciones de estrés? ¿Cuáles son las cosas que me pueden ayudar en el futuro?Sólo entonces el fracaso se convertirá en una experiencia positiva que nos permita aprender muchas cosas, y gracias a todas esas cosas que uno va apreniendo uno logra regresar a sí mismo.

Cabe mencionar que lo más grandes fallan, lo importante es que han sabido desarrollar estrategias que les permiten aprender y beneficiarse de los fracasos. Por supuesto que no les gusta fracasar justo cuando están a punto de lograr el objetivo, pero intentan ver las cosas en perspectiva y hacer una evaluación con mucha atención de lo sucedido evitando que vuelva a ocurrir en el futuro. Al final, concluyen que, en esa situación, una determinada estrategia o plan no ha funcionado, o que no fueron capaces de concentrarse totalmente en la tarea, o que la suerte no les fue propicia. No se hacen daño a sí mismos ni se aíslan de los demás como respuesta a ese fracaso particular: simplemente empiezan a prepararse mejor para la próxima oportunidad, que puede aparecer en otra faceta de la vida fuera del deporte. 

Uno puede ser más susceptible a la depresión cuando se esta convencido de que va a hacer las cosas bien y la hace mal, cuando está seguro de ganar y pierde, cuando esta convencido de que nos van a amar y aceptar y nos rechazan. En estos casos, a veces nuestra expectativa no han sido realista, otras veces  uno no estaba preparado o no estaba lo suficientemente concentrado en lograr lo que quería conseguir ni en la forma de conseguirlo, y otras veces uno ha hecho todo lo que estaba en sua manos (teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo y de recursos) y, debido a razones que escapaban totalmente de su control, las cosas no sucedieron como esperába o como había  planeado. Es importante que conozcas la diferencia entre las circunstancias que puedes controlar y las que están más allá de tu control.

«Lucha por lograr lo mejor que puedas conseguir pero nunca te esfuerces en vano» (Selye, 1978 , pág. 300).

No sacarás nada positivo si te empeñas en dar vueltas a las cosas negativas o que escapan a tu control. Es mejor que utilices la energía limitada de la que dispones de forma constructiva para dirigirla hacia metas positivas.

El fracaso puede hacer que te sientas como alguien que no sirve para nada o del que nada positivo cabe esperar. Sin embargo, el fracaso también funciona para identificar los puntos fuertes que hay en ti, para aprender a ser tenaz cuando aparezcan obstáculos en tu camino, para conocerte mejor, para examinar tus prioridades, para ver las cosas en perspectiva y para reflexionar sobre a dónde te diriges, cómo y por qué. Una derrota te puede servir para ampliar tus perspectivas o redirigir el curso de tu acción, tanto en el deporte como en la vida. El fracaso es desagradable, pero te ayudará a aprender a prepararte mejor, a influir, a evitar o a enfrentarte a situaciones difíciles que te puedes encontrar en el futuro. Si eres capaz de sacar algo positivo de tus derrotas o de verlas con suficiente perspectiva, te darás cuenta de que las derrotas tienen un lado positivo y no te sentirás desesperado.

El camino hacia la excelencia personal y el autocrecimiento tiene  altos y bajos, de avances y retrocesos, de grandes saltos adelante y recaídas, así como de fases de estancamiento en las que no avanzamos ni retrocedemos. Pero lo importante es que tu movimiento en general sea siempre hacia delante. De esta forma podrás escalar la montaña y llegar a la cima.

La vida es un proceso constante de transición y adaptación; cuanto mejor sepas afrontar este proceso, más feliz y más sano serás, y más realizado te sentirás. Si eres capaz de ver los fracasos y las derrotas como retos, como situaciones que ponen a prueba tu fuerza interior, como una oportunidad para crecer personalmente, conseguirás que estas experiencias negativas se conviertan en ventajas. Aprender las lecciones que todos los fracasos nos dan es una forma muy interesante de volver a tener el control.

Fuente: Entrenamiento Mental

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