El Autoconocimiento a través de la experiencia personal

Realizado por: Luciana Blix

Entrevista José Landa: El Autoconocimiento a través de la experiencia personal

José Landa atleta  mexicano de alto rendimiento y actual creador de Dharma Sports(Global Athlete Experiencie), nos cuenta su experiencia personal como atleta, por lo que tuvimos el honor de que nos relatara dos de sus ocho conceptos de autoconocimiento que  ha ido desarrollando a través de sus experiencias en el mundo del deporte.

  1. ¿CÓMO TE HABLAS?

31,536,000…86,400!!

A la vista estos son números aleatorios pero tienen un significado. El primero es la cantidad de segundos que tiene un año, el segundo es la cantidad de segundos que tiene un día. Los dos tienen algo en común, todos estos segundos los pasamos con nosotros mismos, con nuestro cuerpo, con nuestra mente, con nuestro todo.

Enero 2020, carrera “Hot Chocolate” de 15 kilómetros, camino a la competencia me encontraba inseguro, no estaba convencido de en qué estado llegaba. La carrera empezó, abrí con un ritmo agresivo que me llevaría a cumplir la meta que tenía en mente y para la cual no estaba correctamente preparado. Los primeros 6 kilómetros sólo hubieron pensamientos de desaliento en mi cabeza; – estás cansado, te falta mucho, ¿cuál es tu motivación? ya la olvidaste, que flojera la subida, etc.- En este kilómetro pasé por una curva que estaba cercana a mi coche y sentía que traía más desgaste de pelear contra mi mente activa que por la carrera en sí, por lo que me dije; – ya tienes un buen maratón, tienes buenas carreras, qué tienes que demostrarte, si vas a seguir así mejor salgamos y mañana será otro día, si te vas a quedar es porque vas a hablarte bien-. En fin, paré 5 segundos para decirme esto, seguí en la carrera y logré darle un giro a mis pensamientos. Los 9 kilómetros que quedaban los hice mucho más rápidos que los primeros 6 que venía batallando con mi propia cabeza. Ahí me di cuenta del downside de las cosas donde a veces los que nos detenemos somos nosotros mismos.

Estoy seguro que a cualquier ser que le pregunte si le gustaría tener a una persona a su lado 86,400 segundos al día que le hable mal, que lo desmotive, que lo desaliente, que le recuerde sus errores, que lo regañe, etc. Me diría que estoy yo loco, que no lo quiere en su vida. En la primera línea puse “ser” para ver esto también desde otra perspectiva; Me considero un amante de los perros, en mi vida hay un perro especial que parece león, es mi compañero y no me gustaría ver que alguien le habla mal constantemente. Si esto no me gusta, por qué hacerlo conmigo mismo, por qué limitarme a mis pensamientos negativos.

Existe un factor muy importante que leí de un psiquiatra que se llama Augusto Curry el cual habla del proceso de generación de los pensamientos. Si bien, los pensamientos en un principio se generan desde el inconsciente o no los decidimos nosotros, existe una fase donde los hacemos conscientes y es totalmente libre; nosotros decidimos a cuáles hacerles caso y cuáles dejar pasar.

Dónde he encontrado un gran lugar para conocer este proceso es en la montaña. Toda actividad requiere de nuestras conversaciones internas pero encuentro en esta un estado de alerta que me obliga a tener mi proceso de pensamiento consciente. Cuando subo una montaña puede presentarse una tormenta, una subida empinada, una falla en los crampones, un paso en el que resbalamos y la forma en la que he encontrado que trabaja mejor mi mente y lo que me ha obligado a hacer en estas situaciones es hacerlo consciente. No puedo evadir o saltarme la situación que está frente a mi, de alguna forma tengo que encontrar como seguir con el menor desgaste posible o con la mayor satisfacción alcanzable.

Una de mis dos fascinantes y chingonas hermanas tuvo su debut en montaña conmigo en el Pico de Orizaba. Se preparó un mes y medio y alcanzó la increíble altura de 5,000 mts en su debut, algo que no había visto en absolutamente nadie. En la parte más alta ya se veía la inestabilidad en sus pasos y el desgaste que traía, eran casi las 7:00 am y llevábamos subiendo desde las 3:00 am, habíamos conseguido aproximadamente 600 mts de altura y no habíamos dormido casi nada ya que había pasado su primera noche a más de 4,000 mts, el día anterior habíamos escalado al campamento alto cargando el peso completo de las maletas para tener todo disponible en las tiendas de campaña. Ya habíamos rebasado mucho más de las expectativas que traíamos de inicio, sinembargo, ella seguía. Ver el esfuerzo y el cansancio en ella no hacía más que llenarme de orgullo y saber que estaba dejando absolutamente todo. Esto hasta un momento clave, la primera vez que dijo en voz alta – mis piernas ya no dan -. Es normal y este sentimiento lo tenemos todos, estoy seguro que llevaba varios minutos batallando con su cabeza y este pensamiento no la abandonaba, el externarlo hace que lo hagamos consciente y muy probablemente realidad. Al final, cada uno tiene sus batallas internas y la suya fue una victoria, conoció esa barrera mental en una situación diferente, supero todas las expectativas, vimos un amanecer espectacular en las alturas y lo más significativo fue que regresamos y lo primero que me pidió fue que actualizara su entrenamiento y subiéramos de nivel. Estoy seguro que la siguiente vez que enfrente esta situación en la montaña tendrá la seguridad que va más fuerte que la vez anterior y sabrá que sus piernas siempre van a dar.

Tener estos momentos donde me he encontrado en necesidad de echarme porras, me ha generado crecer mi confianza, conocerme, encontrarme, acompañarme. Claramente sigo siendo la persona que conozco que más errores comete pero por lo menos, los cometo siempre estando acompañado.

I needed to learn how to climb… to my brain.

  1. EL DESAPEGO

¿A quién le gusta verse obligado a desapegarse de las cosas o de algún sentimiento? A mí en lo personal no me gusta y lo encuentro bastante complicado, quizá uno de mis mayores retos actualmente. Dejar ir situaciones, oportunidades, recuerdos o sentimientos. Hay una situación bajo la que he logrado ponerme a prueba para lograrlo, esto es en la montaña.

Noviembre 2018, en mi primer contacto internacional con la montaña. Estaba en Nepal, en los Himalaya. Una travesía que empezó y terminó en un lugar de nombre Lukla, mejor conocido como “Gateway to Everest”. En el inter tuvo 14 días de caminata diaria, de escalar altura, de pasar frío, de cansancio, de mal de altura, de poco oxígeno. En palabras resumidas; de desapego a la comodidad.

¿Cómo funciona esto o qué es el sentimiento de desapego que he encontrado en la montaña?

La montaña es un ser, es un lugar dónde habitan muchas especies, para muchas religiones o personas son sagradas, lugares que albergan almas, sitios de adoración. Cada que voy a iniciar un ascenso, una experiencia en la montaña, siempre he pedido permiso a ella para que me reciba y que me permita bajar con enseñanzas nuevas. Es un momento de convivencia con la naturaleza.

Mi forma muy personal de conocer esta convivencia ha sido desde cero, tengo la fortuna que nadie me enseñó y todo lo he adquirido por conocimiento empírico. Aquí he encontrado que la montaña me permite estar en ella pero que SIEMPRE pide algo a cambio y a medida que me permite estar más arriba, me pide más.

¿Qué me pide?

Desde la base me pide dejar las cosas que generan comodidad en mi vida diaria, me pide dejar las distracciones de la vida para enfocarme en el momento, de lo contrario podría cometer un error fatal, me pide dejar el ego de lado y saber que estoy en un lugar muy superior a mí el cual merece respeto y en el cual soy sumamente diminuto, me pide dejar la inseguridad de lado pues cada paso que asumo tiene que tener una dosis de seguridad para poder clavar los crampones en cada pizada, me pide confiar en mis compañeros de expedición, me pide estar en el momento, vivir la experiencia y me pide dejar a un lado la ansiedad que puede generar la “falta de”.

A medida que subo, lo que pide la montaña empieza a ser más costoso. Todos viven un periodo de aclimatación (adaptación a la altura diferente). Uno comienza a subir ya habiendo pagado el cover mencionado en el párrafo anterior, y con mayor altura comienzan los dolores de cabeza, en ocasiones los mareos, la temperatura es más fría, conseguir sueño por las noches se vuelve más complicado, escapar del colchón de mi cama puede ser algo sumamente difícil. Pasando los 5,000 mts de altura la respiración es muy corta, los pulmones con cada jalón de aire cada vez reciben menos, la altura genera que me vuelva más pesado por lo que cada paso es más complicado y requiere más esfuerzo, esto provoca que con cada movimiento el corazón necesite bombear más sangre por lo que tengo pequeñas taquicardias como si estuviera corriendo pero solamente estoy dando un paso. Tener estos sentimientos puede generar ansiedad pero realmente lo que me está pidiendo la montaña es que deje esto de lado para que pueda seguirla conviviendo. Realmente puede leerse como un sentimiento de sufrimiento pero el lograr desapegarse y convivir el momento me produce una paz inigualable. También habrá que decir que no todo es difícil allá arriba, hay muchas cosas que admirar y como todo en la vida, hay ciclos buenos y otros difíciles en los cuales hay que lograr atravesarlos para llegar al siguiente ciclo bueno. El poder ver un amanecer desde las alturas, el sonido que produce el silencio absoluto en esa altura, las nuevas amistades que genera las situaciones críticas, el contacto con la naturaleza, la libertad del desapego, el perderme para encontrarme, el superarme.

Para el momento que he llegado a la cima, la montaña casi me ha desnudado por completo, ha logrado que lloré de felicidad de lo que he dejado en la subida, ella lo acepta como regalo y me ha premiado con nuevas experiencias, con nuevos conocimientos, con nuevas dudas. Cuando no se logra llegar a una cumbre, duele, es por algún factor externo que no podemos manejar como el clima, por guardar nuestra integridad por algún riesgo de deslave o avalancha, porque nuestro cuerpo probablemente no estuvo listo en ese momento y tenemos que aceptarlo, el aprendizaje llega y el premio más valioso será intocable; estuve dispuesto a sacrificar mi comodidad en búsqueda de crecimiento personal.

Para cerrar, el mantra que me repito constantemente cuando me encuentro en la soledad de la montaña que nació en un momento de debilidad en una:

“Montaña, mientras me quitas comodidad, fortaléceme el alma”

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